Nota del editor.
Presentación de «Miradas laterales sobre las transiciones, la memoria y la violencia»

Editor’s note.
Presentation of «Lateral views on transitions, memory and violence»

Gabriel Gatti*

Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

* Correspondencia a / Correspondence to: Gabriel Gatti. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. Barrio Sarriena, s/n (48940-Leioa) – 
papeles@identidadcolectiva.es – http://orcid.org/0000-0002-0435-5074.

Cómo citar / How to cite: Gatti, Gabriel (2021). «Nota del editor. Presentación de “Miradas laterales sobre las transiciones, la memoria y la violencia”». Papeles del CEIC, vol. 2021/1, nota del editor, -200. (http://dx.doi.org/10.1387/pceic.22547).

ISSN 1695-6494 / © 2021 UPV/EHU

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Las transiciones políticas, la memoria y la violencia son temas de trabajo que requieren de las ciencias sociales dosis muy importantes de imaginación metodológica y de creatividad teórica. En los tres se juegan los asuntos cruciales de la existencia en común, los tres exigen de sus analistas que atiendan al funcionamiento de la vida social y a los mecanismos de producción de sentido en los momentos en los que estos se ven sometidos a fuertes exigencias, cuando están rotos, cuando padecen una catástrofe. También es cierto todo lo contrario, pues marcados cómo están esos tres asuntos por las salvaguardas morales propias de esos temas en los que las convicciones más asentadas se ponen en juego, no es raro que para hablar de ellos se acuda a formas de análisis que, más que tales, son normativas, cuando no moralizantes. Por eso mismo, a veces, «hablar de ello» es una acción llena de dictados e interdicciones: se puede hablar, pero si se habla bien.

Según dónde, según cuando, pero hoy y en los lugares donde esta revista se crea y se lee, lo que ha pasado con transiciones, memoria y violencia se parece más a lo segundo que a lo primero: por separado, pero sobre todo juntos, los tres asuntos sostienen las economías morales de nuestro sentido común y hablar de ellos no es fácil si no se hace «cómo se debe». Es terrible cuando eso ocurre; contraviene la obligación principal del oficio del sociólogo (o del antropólogo), luchar contra la ilusión del saber inmediato (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 2008). Definen recorridos de razonamiento obligatorio, crean protocolos, asientan oficios de aire académico (Lefranc, 2017) pero que más que analizar, precisamente, ofician. Y a veces no dejan lugar al análisis, que se interpreta como mera contravención del mandato moral, y de dejar lugar a algo, es a la risa, o a la ironía (que es también análisis, aunque desesperado).

Ocurre muchas veces que cuando algo se constituye en campo y cuando ese campo está muy solidificado se abren fisuras, huecos, vías laterales, casi heterodoxias. Ha pasado en los estudios sobre la vida social de las víctimas, por ejemplo, terreno sobre el que hace unos años no se podría trabajar sin riesgo de sanción o acusación y que hoy, aunque siga protegido, y lo está y mucho, también se ha abierto a la mirada crítica (Gatti, 2017; Giglioli, 2017). De modo más casual que sistemático, a partir de distintas actividades que han tenido lugar en los ámbitos académicos en los que los que trabajamos en la revista nos movemos, Papeles del CEIC ha ido congregando a un número interesante de textos de autores y autoras que con ojo analítico han sabido mirar a contrapelo los asuntos del título.

La construcción del relato transicional ocupa la atención de la mayor parte de textos de este número. Arranca con el texto de Alfonso Pérez-Agote, el «Fundamental» de este número. Fundamental porque su obra lo es en el contexto de la sociología española para pensar ese asunto, las transiciones, y su relación con la violencia política, fundamental también porque ayuda a tener una base desde la que pensar el tema más allá de sus contextos específicos y así construir una teoría general que, lejos de proponer un modelo único de las transiciones, avisa de la necesidad de estar atentos a distintas modernidades y, con ello, a distintas composiciones de fuerzas entre lo político, el poder, la ciudadanía o el sentido.

Que en muchos casos la transición se propone como un camino de modernidad necesario y de dirección única y que esa proposición se impone través de dispositivos fácticos y narrativos muy precisos es algo que sobre lo que también trabaja Alejandro Castillejo, en su caso desde la antropología. La transición es una ficción poderosa, un lenguaje y casi una cultura, totalizante y ambiciosa, y de intenciones muy homogeneizante. Su atención al detalle etnográfico de momentos de gran densidad teatral de la experiencia colombiana, todavía muy activa, le permiten ser preciso en el análisis de la construcción de una nueva narrativa nacional en Colombia y también atender a la penetración de la cultura transicional a niveles capilares de esa narrativa.

Es tópico afirmar lo exitoso de la transición española, y es desde hace poco que algunas fisuras de ese tópico se han hecho visibles. Germán Labrador lee la piedra labrada por un personaje subalterno, José Meijón, y detecta un texto que estaba oculto para muchos registros sensibles: el de la práctica, aplastante, el del franquismo, la del relato oficial, pesado también, de la transición española, y el del movimiento memorialista, que cuando tiende al bronce obvia la piedra. El texto, como trabaja con materiales difíciles, se ve obligado a rellenar los huecos, a interpretar y conjeturar; lo no visible y las escrituras malditas requieres, en efecto, imaginación metodológica.

Bordeando esas fisuras trabaja, desde la crítica historiográfica, Jesús Izquierdo, rebuscando en el lado oscuro del relato transicional español, donde da con la sobrevisibilidad de algunas víctimas, convertidas en sostenes morales de esas narrativas, y con dos olvidados, otras víctimas, de visibilidad nula, y algunos victimarios, elevados por la memoria hegemónica al panteón de los héroes tranquilos. España, como otras transiciones «exitosas», la chilena entre otras, construyó, ciertamente, narrativas de bondades y maldades, que elevaron personajes al estatuto de héroes y a otros los dejó en el de villanos. En el medio, se dejó a «la sociedad», inocente víctima, se dice, de otros demonios, en general de dos, a un lado unos y al otro otros. Construir ese relato fue un acto narrativo (y no solo) de gran violencia, sobre el que además de Izquierdo, trabajan Isabel Piper y Margarita María Vélez-Maya explorando para el caso de Chile otros lugares posibles en los que consignar en la memoria colectiva y en la política presente experiencias de acción hoy tenidas por violentas pero que constituyeron prácticas de resistencia al molde transicional, y a su violencia, intensa en Chile.

Marta Rodríguez Fouz centra su trabajo aquí, ahora, en el País Vasco post-violencia, que no es tan post, pues quedan huellas, y mucho por contar, no solo en los cenáculos de los que saben ni en los pasillos de los que lo cocinan, sino en las ficciones literarias. Las más recientes intervienen en las fuertes controversias que ahora atraviesan la elaboración de un relato sobre ese país que ahora, resuelta la violencia, transita y renace. Este trabajo por dar forma a un nuevo cuento compartido es también algo común a otros los lugares atravesados por estas fases, las transicionales. En el País Vasco se está haciendo… O está casi hecha, y como o­curre con las cosas ya cristalizadas, ese cuento se nos presenta como una evidencia, lo que nos lleva —es casi la «primera ley» del constructivismo— a pensar que o las cosas se cuentan de un modo o están mal contadas y a no ver que las cosas se pueden contar de otro modo y quizás verlas distintas. En eso, recosiendo números, se detiene el trabajo de Caroline Guibet Lafaye, que cogiendo a contrapelo los datos estadísticos generados durante dos décadas sobre las consecuencias de la violencia política ejercida por ETA, los reagrupa y los mira, desde ese otro lado: las opciones de los propios agentes, las relaciones con los movimientos sociales, la valoración en positivo de la acción violenta. Sí, va a contrapelo, y evita así moralidades dominantes. Pero al mirar estos asuntos desde ese lugar alumbra otros a los que los relatos hegemónicos sobre las transiciones no nos dejan ser sensible. Es eso el análisis.

Referencias

Bourdieu, P., Chamboredon, J-C., y Passeron, J-C. (2008). El oficio del sociólogo. Presupuestos epistemológicos. Madrid: Siglo XXI de España.

Castillejo, A. (Ed.) (2017). La ilusión de la justicia transicional: Perspectivas críticas desde el Sur global. Bogotá: Ediciones Uniandes.

Gatti, G. (Ed.) (2017). Un mundo de víctimas. Barcelona: Anthropos.

Giglioli, D. (2017). Crítica de la víctima. Madrid: Herder Editorial.

Lefranc, S. (2017). Ejercer el oficio de especialista en justicia transicional. En G. Gatti (Ed.), Un mundo de víctimas (pp. 231-242). Barcelona: Anthropos.